The OA, la polémica serie de Brit Marling

Hace ya tres meses que Netflix estrenó su serie original más polémica hasta la fecha: The OA, escrita y protagonizada por Brit Marling, guionista también de algunas películas como Otra Tierra. La crítica ha recibido la serie de manera muy dispar. Los hay que opinan que es una revelación en la vida, la iluminación, el nirvana, una obra de arte como nunca se ha visto en la ficción hasta ahora. Y los hay que opinan que The OA es una patraña, es insulsa, una historia que no cuenta nada con numerosas escenas más que reprochables. Si has llegado hasta aquí, probablemente ya estés al tanto de esto, ¿pero quién tiene razón? Llegados a este punto, considero que no hay una verdad absoluta. Tampoco es una de esas series de las que dicen “o la amas o la odias”. En este caso, o la amas o… seguramente te sea indiferente o te cause una especie de vergüenza ajena en el mejor de los casos. ¿Pero odiarla? Lo que cuenta no es motivo de odio, pero sí de consternación.

Póster de The OA, serie original de Netflix.

The OA es una serie de género inclasificable, ya que mezcla géneros como el drama y el misterio con la ciencia ficción y la fantasía, todo a la vez. De hecho, la parte de la ciencia ficción, con la que se empieza la serie, apunta a maneras con su interesante y fuerte presencia en el planteamiento principal de la trama, pero según avanza y la serie se vuelve, sí, más fantasiosa, empieza a perder fuerza y acaba rayando lo que muchos han calificado de “esoterismo”. Si crees en estas cosas, en el Más Allá, en la iluminación, en los caminos inescrutables, esta serie será mucho más importante para ti que para quienes no lo crean. Considero que esta es la base principal que discierne si esta serie será de tu gusto o no.

La serie tiene muchas cosas destacables y, en mi opinión, loables y creativas, por las que no me arrepiento del todo haberla visto y que me gustaría remarcar más adelante. Pero, por otro lado, tiene todos esos cabos sueltos y esa falta de fundamentos sobre los que sostener la trama que hacen que, te guste lo esotérico o no, encuentres insostenible una historia que se desmorona a cada capítulo, resultando cada vez más increíble.

The OA cuenta la historia de Prairie, una chica de una treintena de años que, después de una década desaparecida, es ingresada en un hospital tras un intento de suicidio. Allí la reencuentran sus padres y se llevan su primera sorpresa y la de los espectadores: a pesar de que Prairie era invidente cuando desapareció, años atrás, ya no lo es. Me veo en la obligación de avisar de que, aunque esto podría haber sido una trama de dimensiones estratosféricamente buenas, la explicación final de por qué sucede este milagro decepcionará, y mucho, a todos aquellos que por el primer capítulo creían que esta serie iba a ser ciencia ficción en su estado más puro.

Una vez en casa, las cosas no podrían ser más raras. Prairie se niega a contar a sus padres dónde ha estado todo ese tiempo, pero se empeña en buscar a alguien y reunirse con él, alguien que, por lo visto, compartió cautiverio con ella y que se llamaba Homer (Emory Cohen). Por prescripción médica, no puede tener acceso a Internet para buscarlo, así que vaga sola por el pueblo donde vive en busca de una wifi libre y de la soledad. Así se topa con Steve (Patrick Gibson), un problemático alumno de instituto cuyos padres están a punto de enviarlo a una escuela militar para enderezarlo. Prairie y Steve acuerdan un pacto: a cambio de Internet, Prairie deberá ayudarlo a evitar el destino que le espera haciéndose pasar por su madre y hablar con su profesora. Sin embargo, Prairie acaba pidiéndole algo más: cinco personas que dejen la puerta de su casa abierta durante la noche y, en ese tiempo, se encuentren con ella en una casa abandonada del pueblo.

Prairie y su madre Nancy (Alice Krige) se reencuentran en el hospital, años después de la desaparición.

Cuando el plan de la suplantación de identidad no sale bien, Prairie, que se hace llamar a sí misma OA, decide subir un vídeo a Internet haciendo el llamamiento que necesita. A su llamada acuden el propio Steve, tres compañeros más de su clase, y la propia profesora que intentaron engañar. Una vez reunidos, Prairie les cuenta, desde el principio, desde que nació, su historia, la que nadie conoce, y cómo ha acabado frente a ellos en ese momento. La serie se desarrolla a partir de aquí contando a la vez la historia del presente, donde los seis se reúnen en la casa cada noche mientras por el día siguen lidiando con sus problemas, y la del pasado, donde Prairie narra todo lo que ha sufrido a lo largo de su vida.

Encuentro que las cosas que realmente me importan, no se cuentan, se desaprovechan. Uno de los reunidos es un chico que acaba de obtener una cuantiosa beca por sus notas y por su esfuerzo, pero tiene que enfrentarse a una madre alcohólica que no puede trabajar y que le obliga a él mismo a tener dos trabajos además de sus estudios. Otro es un chico transexual cuyo padre no acepta del todo su cambio. El tercero vive solo con su hermana, hasta arriba de marihuana, del que solo sabemos que su madre murió. La profesora, por otro lado, lidia con un trastorno alimenticio. Y ya no hablemos de los padres de Prairie que se enfrentan a una hija que no pueden recuperar porque no se deja ayudar.

Pero The OA no va de esto, no va de estos personajes que podrían haber enriquecido tanto la historia, de los que nos dan fragmentos fugaces que nos prometen un más que nunca llega. Para mí esto fue algo decepcionante. The OA es la historia de Prairie y cómo murió cuando tenía siete años. Vivió una experiencia cercana a la muerte y regresó a la vida. Tuvo que cambiar de país, donde la adoptaron, y años después se empeñó en reencontrarse con su verdadero padre, aunque le dijeran que estaba muerto. En ese viaje conoció a Hap (Jason Isaacs), un científico que precisamente estaba estudiando este fenómeno que le ocurre a la gente, donde muere pero después vuelve. Concretamente, quería demostrar la existencia del Otro Lado, del Más Allá, experimentando con personas que hayan vivido estas experiencias para poder saber qué vieron en ese otro lado y, con su avanzada tecnología, incluso grabarlo. Para ello, las secuestra y las encierra en un sótano donde experimenta con ellas, y ese es el destino que sufrió Prairie a lo largo de esos años en paradero desconocido.

Betty (Phyllis Smith), la profesora, y Jesse (Brendan Meyer), el chico huérfano, comparten un momento donde estrechan sus lazos.

Esta es la ciencia ficción que esperaba, realmente prometía. Y vuelve a ser frustrante. Pero el mayor chasco, probablemente, sea el final. Lo curioso es que según avanza la trama, el surrealismo acaba llegando a un extremo en el que el final ya no te sorprende, ni te decepciona. Es casi lo que uno acaba esperando para una historia como la que cuentan.

¿Quiero decir con esto que The OA es una mala serie o no vale la pena? No exactamente. The OA está concebida para un cierto público, y yo no formo parte de él. Cuando entra en juego el esoterismo, las personas más pragmáticas empezarán a incomodarse con la serie. Cuando el esoterismo pasa a ser una especie de propaganda cristiana, es probable que la incomodidad llegue a un culmen para esas personas que no venían a ver nada religioso en una serie de ciencia ficción. También considero la posibilidad de que haya personas que lleguen a ver esta serie un momento difícil de sus vidas, o que, por cualquier otro motivo, lo que cuenta les llegue al alma y la aprecien como una gran maravilla, pero si no, lo más seguro es que lo consideres una pérdida de tiempo.

¿Merece la pena entonces si no creo en estas cosas? Probablemente no. Sin embargo, sí que voy a remarcar las cosas buenas que sí tiene, como ya he comentado que haría. En primer lugar, los personajes. Ya he mencionado a la mayoría y desde luego que para mí tienen un diez. Me hubiera gustado que del grupo de cinco elegidos hubiera más de una mujer entre ellos, pero aun así, la integración me parece buena y bien representada. Los lazos entre ellos, que apenas se conocían al principio, y cómo se desarrollan (poco) a lo largo de la trama los enriquece aún más. Es una pena que Prairie tenga tantísimos minutos en pantalla en vez de compartirlos más con los demás, y ya que habrá una segunda temporada casi espero que sea solo sobre ellos.

Hap somete a Prairie a uno de sus experimentos. Imagen promocional de la serie.

Lo segundo más destacable es el planteamiento de la trama. Es cierto que cae en picado de una manera abrupta, pero la idea base era muy buena, buenísima. Lamento mucho que se torciera de esa manera y que tomara rumbos surrealistas en lugar de seguir la línea de la ciencia ficción. De hecho, me resulta extraño que no los tomara cuando la serie de Netflix Stranger Things estaba tan reciente y, todos sabemos, su triunfo se debe a la fuerte presencia de este género, entre otras cosas. Un buen recurso muy mal aprovechado, pero era un buen recurso al fin y al cabo.

Por otro lado, la interpretación me ha parecido impresionante. Los actores, incluso los debutantes como Ian Alexander, hicieron un trabajo excepcional. Siempre señalo, aunque sea una estupidez, “lo bien que Brit hace de ciega”. El papel de Brit Marling contiene casi tantas escenas como invidente como con la visión sana, y en ambos casos era un papel totalmente creíble. Quizá ese sea otro punto muy a favor, y es el realismo que todo cobra con esta buena actuación. Los personajes se ven muy reales, terriblemente cercanos. Su condena ha sido formar parte de un guión que no podían salvar.

Con ello, las partes malas. Señalaré primero un par de cosas que aborrecí a nivel personal. Una de ellas es “el baile”. Quien la haya visto sabrá a qué me refiero. Cada vez que el baile tenía lugar subía un puntito la serie en la escala de la vergüenza ajena, y lo digo en el sentido más literal de la expresión. Sé que es, de hecho, una de las cosas más criticadas de la serie, pero precisamente la pongo la primera porque no es lo que más voy a criticar. Pero sí creo que era innecesario y que solo se excusa con el surrealismo y esoterismo ya mencionados. Sé que hay mucha gente que opina que de vergüenza nada porque esos pasos están elaborados por un famosísimo coreógrafo de renombre. Siento dar esta noticia a toda esa gente, pero sabed que por muy famoso que sea un coreógrafo, eso no justifica su obra ni la valida ni la convierte automáticamente en buena o no criticable. Las obras se validan por sí mismas, no por las personas que las han hecho.

Prairie en uno de sus viajes al Más Allá junto con la misteriosa Khatun (Hiam Abbass).

Y la segunda cosa, y es lo más personal que voy a decir aquí, en una escena que sucede casi al final de la serie. Sin contar el contexto, digamos que presenciamos una escena con una mujer en cama, bastante mayor y con una enfermedad incurable. Otro punto a la interpretación, y a la caracterización, porque esa mujer parecía totalmente real con su enfermedad. Es probable que esa imagen no haya afectado ni ofendido a casi nadie que haya visto la serie, pero para una persona que, como yo, ha vivido esa situación de una forma muy cercana y muy real, no pudo dolerme más en el alma todo lo que recordé con esa imagen tan vívida. Con esto concluyo que algunas escenas, no solo esta, hieren sensibilidades de maneras que no imaginaríais. Por esa falta de tacto para con el público, pues nadie te avisa de estas escenas antes de verlas, esta serie tiene otro gran punto negativo.

Y por último, y no por ello menos importante, la trama y su ritmo. No voy a entrar en detalles, pero sí recalcaré, ya que lo he comentado más arriba, que la trama cae en picado según avanzan los capítulos. Por mucha revelación que suponga esta serie para nadie, la iluminación o el nirvana, o dependa solo de gustos, el ritmo es algo poco subjetivo, y en el caso de esta serie, se tuerce bastante. La información está distribuida de manera peculiar por los capítulos (es curioso que todos duren unos 60 minutos y haya uno de apenas 30), hay escenas extensísimas donde no se avanza nada y luego las escenas del presente que son muy breves con mucha información que no llegan a desarrollar. Podríamos decir que es muy irregular, pero probablemente se deba a esa nueva manera de narrar que la guionista buscaba.

En conclusión, The OA es una serie que tenía una buena idea y unos buenos personajes y que, con ello, podría haber dado mucho más. Sin embargo, su ritmo abrupto, su falta de información y de explicaciones, o sus explicaciones inverosímiles o poco acordes con lo que parecía que era su estilo al empezar, hacen que sea algo costosa de ver o no apta para todos los públicos. Alguien dijo que si la dejabas pausada unos días no la volverías a retomar nunca, y lo creo fervientemente. Sin duda es una experiencia nueva, pero si buscáis algo de ciencia ficción pura o una serie donde los cabos se queden bien atados o con explicaciones complacientes, no la recomiendo en absoluto, pues causará más frustración que placer.

Nerea Luray
Nerea Luray (Edición/RRSS). Graduada en Producción de Audiovisuales. Me encanta organizar cualquier cosa. También escribo en mis ratos libres, tanto novelas como guiones de cómic. Potterhead hasta la médula. Consumo mucha autoedición, series, películas y cómics.
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2 comentarios en “The OA, la polémica serie de Brit Marling

  1. En mi caso me ha encantado, es algo totalmente innovador que no había visto hasta ahora. Y las interpretaciones son increíbles… En mi blog ge escrito mi opinión sobre la serie, espero que te pases y comentamos 😉https://sofamantaypeliblog.wordpress.com/2017/08/10/the-oa-a-que-estas-esperando-para-verla/

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    • Muchas gracias por tu comentario. Como ya comento en la entrada, no ha sido en absoluto de mi agrado aunque no puedo negar los aspectos buenos que tiene. Sin duda me pasaré por tu blog. Un saludo.

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