Afrofuturismo: raza y ciencia ficción

Desde hace algunos años, en Estados Unidos y Canadá se aprovecha el mes de febrero para recordar la historia negra. Debido a esto, nos decidimos por una novela de Nalo Hopkinson, Ladrona de medianoche, para nuestra segunda lectura conjunta. Pero, personalmente, hacía tiempo que me iba cruzando con la palabra “afrofuturismo” y pensé que febrero era el mes ideal para descubrir qué tiene que ver la raza con la ciencia ficción y la Historia.

El afrofuturismo es una corriente artística y cultural multidisciplinar que podemos encontrar en música, pintura, fotografía o collage, entre otras. Pero aquí me centraré en sus representantes literarios.

En los años 90, se le otorgó el nombre y empezó una explosión creadora, pero rastreando más a fondo aparecen obras ligadas a esta corriente desde los años 50. Me he encontrado con una dificultad con la que no contaba: salvo quizás en las artes pictóricas, no hay un canon establecido de obras o artistas que representen el movimiento. Solo he podido salvar algunos nombres, hacer algunas relaciones superficiales, pero es posible que me deje obras importantes e incluso escritores porque cada fuente consultada nombra a unos artistas diferentes y con unos criterios diferentes. He intentado seleccionar según más relevante o accesible es esa obra para los países hispanoamericanos, pero no lo he hecho de manera exhaustiva ni intento crear ningún canon de referencia.

Wangechi Mutu, La mujer que se casó con una cabeza de camello, 2009, collage de técnicas mixtas en Mylar.

Wangechi Mutu, La mujer que se casó con una cabeza de camello, 2009, collage de técnicas mixtas en Mylar.

Se está de acuerdo en que uno de los primeros, si no el primer, artista en desarrollar el afrofuturismo fue Sun Ra, un músico de jazz que hacía canciones con temática espacial ligada a nombres y lugares africanos. Desde entonces, unos pocos músicos continuaron tratando temas africanos en sus canciones. Las primeras novelas aparecen alrededor de los 70 y 80, pero la época más productora para este movimiento fue la década de los 90: empieza a tratarse también en las columnas de opinión, en ensayos y en poesía, ayudada del debate social sobre el racismo e integración. La música se vuelve un medio de expresión más fuerte que nunca.

El afrofuturismo es un subgénero de la ciencia ficción que trata, como rasgo fundamental, el tema de la raza y los problemas que suelen estar ligados a ella: la identidad, la Historia, el colonialismo y la alienación. Hablamos de él como un subgénero de la ciencia ficción, pero acostumbra a mezclar con esta la fantasía, la perspectiva histórica y elementos mitológicos de culturas no occidentales.

Este género está cultivado por artistas descendientes de africanos, pero que viven en la diáspora, es decir, no en sus países de origen. El afrofuturismo tiene raíces africanas, aunque sus creadores estén viviendo fuera del continente, en contacto con otras culturas, quizás durante casi la totalidad de su vida. En literatura, los escritores más relevantes serán Octavia Butler, Samuel Delany y actualmente N. K. Jemisin o Nnedi Okorafor. En pintura o collage destacaremos a Wangechi Mutu, Ellen Gallagher o Lina Viktor, de quienes son las imágenes que acompañan el texto. En música, el precursor es Sun Ra, pero también destacan Janelle Monaé, Kamashi Washington o Shabazz Palaces. Casi todos los géneros artísticos han explorado el afrofuturismo: podemos encontrarlo en moda, cine o teatro también.

Ellen Gallagher, Pájaro en la mano, 2006, óleo, tinta, sal y pan de oro en lienzo.

Ellen Gallagher, Pájaro en la mano, 2006, óleo, tinta, sal y pan de oro en lienzo.

El afrofuturismo toma una perspectiva afrocentrista para criticar los problemas de los negros, pero también lo hace con intención de revisar, analizar y examinar la Historia desde su punto de vista. Se entiende que la Historia siempre la han contado los blancos, y gracias a la ciencia ficción, los escritores se permiten explorarla desde otros ángulos. Para esto, coge las representaciones y experiencias de los negros en el presente y en el pasado para reescribir, y así mostrar, nuevas realidades o verdades fuera de la narrativa hegemónica.

Como estamos acostumbrados a analizar el mundo desde nuestra perspectiva blanca, las novelas son un medio perfecto para contar historias a las que de otra manera no podríamos acceder. La ciencia ficción es el mejor género para ayudarnos a meternos en una piel ajena y enfrentarnos a los problemas desde su perspectiva. Así, muchas de las obras afrofuturistas nos ofrecen historias de alienígenas y del espacio como metáfora de la colonización o del enfrentamiento entre razas. Los escritores a veces se proyectan en los propios extraterrestres o en humanos que han perdido la Tierra y vagan por el espacio: son extranjeros que han perdido o les han arrebatado su hogar, que pasan por la esclavitud o tienen que defender su cultura frente a los invasores.

Muchos de los representantes del afrofuturismo son escritoras, que le añaden al género sus otras inquietudes como mujeres: el feminismo y la igualdad son temas recurrentes, así como los protagonistas femeninos. Octavia Butler, por ejemplo, escribe novelas que apoyan la diversidad de orientación e identidad sexual. Dice John Jennings: “El afrofuturismo no es solo ciencia ficción, sino también sobre imaginar diferentes espacios de pensamiento creativo y que no encierra tu identidad en una caja”. Porque el afrofuturismo también busca romper los estereotipos: no solamente los propios de los negros (segregación, criminalidad, marginalidad…) sino también los comunes a hombres y mujeres: intenta crear una nueva identidad negra, mostrar un nuevo ideal de persona, con unos valores y una integridad nuevos.

El afrofuturismo mezcla elementos del pasado (la nostalgia, la Historia o la memoria) con nuevos elementos que las generaciones actuales puedan entender y con los que se puedan identificar. Explora nuevas formas de expresión para conectar con el público: como los cómics, la tecnología y la ciencia ficción. Este género abre posibilidades narrativas de la Historia y del futuro negro: hasta ahora se han mostrado como acompañantes de los blancos, en ocasiones, un cupo a cubrir para garantizar una mínima diversidad, pero siempre como personajes pasivos. En este género ellos realizan sus historias, actúan… son personajes activos y protagonistas. Alrededor de ellos se desarrolla su Historia.

El afrofuturismo evoluciona con la cuestión identitaria negra. Ytasha Womack dice que la función del afrofuturismo es desmontar “la raza como tecnología”, es decir, desmontar los argumentos biológicos de diferencias de razas que han justificado la esclavitud y el colonialismo. De ahí la importancia de una nueva perspectiva a la Historia y de la creación de personajes que no solo nos muestren sus inquietudes, sus problemas y su cultura, sino también la inclusión de personajes activos, complejos y fuertes en nuestro canon literario, en nuestro imaginario.

 Lina Viktor, Syzygy, 2015, pintura acrílica, oro, gouache, impresión sobre lienzo

Lina Viktor, Syzygy, 2015, pintura acrílica, oro, gouache, impresión sobre lienzo.

En casi todas las disciplinas de este género las mujeres son sus mayores representantes. Pocos nombres masculinos de relevancia he encontrado. Por lo tanto, las escritoras que voy a destacar ahora no las he elegido solo porque en La Nave Invisible queramos destacar a las figuras femeninas, sino también porque son sus mayores exponentes.

Octavia Butler (EE.UU., 1947 – 2006) es una de las pioneras del género. La primera serie que escribió, Patternist (década de 1970), ya deja intuir varios rasgos que serán definitorios del afrofuturismo, como las dinámicas de poder y la esclavitud. Retomará este tema en Kindred, una novela que, a pesar de convertirse en un éxito de ventas en EE.UU., jamás se ha traducido al español. La cuestión de la raza y la Historia sigue presente en su obra hasta la última que escribió antes de morir, Fledging. Otros temas que toca de manera recurrente es la raza, la sexualidad, la necesidad de una diversidad biológica y étnica, la lucha de clases…

De Octavia Butler en español tenemos traducida la trilogía Xenogénesis, publicada por la desaparecida editorial Ultramar entre 1989 y 1990. Además, se ha traducido el relato “Hijos de la sangre”. Ninguna parte más de su bibliografía está disponible en español.

N. K. Jemisin (EE.UU., 1972) tiene más parte de su obra disponible en español que el resto de nombradas. La trilogía de Los cien mil reinos no aborda los temas que nos interesan, sin embargo, La quinta estación sí trata los temas del poder, el amor, la identidad, la raza, el sexo… En inglés ya están disponibles las dos primeras partes de esta nueva saga y el primer libro será publicado en español por Nova, a lo largo de 2017.

Nnedi Okorafor (EE.UU., 1974) está ya casi consolidada como un referente negro en la ciencia ficción. Sus primeras obras adultas, Who fears death y su precuela The book of phoenix, mezclan fantasía con ciencia ficción, un ambiente postapocalíptico con mitología africana, y exploran cuestiones como la identidad y la raza.

La trilogía Binti, empezada en el año 2015 y con su segunda entrega recién publicada, toma un ambiente espacial que explora la identidad, la colonización y el miedo a ser arrasado por una raza ajena. De momento, ninguna de sus obras está traducida al español, pero ya que está recibiendo mucha atención esperamos verlo solucionado pronto.

Wangechi Mutu, Tu historia mi maldición, 2006, técnicas mixtas en Mylar.

Wangechi Mutu, Tu historia mi maldición, 2006, técnicas mixtas en Mylar.

Estas tres escritoras han ganado premios gracias a sus obras y han sido, o son, reconocidas como relevantes en la ciencia ficción. Igual pasa con Nalo Hopkinson, Samuel Delany, Gloria Naynor, o los escritores y antólogos Bill Campbell o Sheree Thomas. Sin embargo, poco o nada se ha traducido de ellos, lo que me hace pensar que hemos tenido durante todo este tiempo el género delante, pero no le hemos dado relevancia y, por lo tanto, nos estamos perdiendo todo su potencial y significado. En inglés se han editado varias antologías que lo exploran, como Dark Matter: A Century of Speculative Fiction from the African Diaspora (2001) o Mothership: Tales from Afrofuturism and Beyond (2013).

A pesar de que la base de la corriente está teorizada porque en las artes pictóricas sí ha tenido relevancia, todavía nos hace falta un canon que nos haga accesibles las obras más representativas y los autores más importantes. No solamente en español; la mayor parte del afrofuturismo se ha desarrollado en EE.UU. y allí no lo han creado de manera que podamos traducirlo y conocerlo.

Mientras, espero haber presentado este subgénero tan interesante y localizado los suficientes nombres y obras como para engancharos a él. Y si alguna editorial está leyendo, ¡queremos más obras de estas escritoras!

Laura Huelin
Laura Huelin (Reseñas/Investigación): Licenciada en Filología harta del canon literario y los géneros sociales. Me aburren los mundos realistas y me apasiona la ciencia ficción y el apocalipsis. Me encanta investigar, aprender y conocer. Podcaster en Los cuatro navegantes.
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