Entrevista a Raquel Mayorga, maestra de la katana

A La Nave llegan botes desde muchos lugares, algunos remotos, otros cercanos. Hoy llega a nuestra cubierta un extraño híbrido: Raquel Mayorga, la maestra de primaria que esgrimió la katana y dio el salto a la novela de género para adultos con un chambara escrito desde el Mediterráneo.

Polifacética juntaletras, Raquel es, además de escritora, ilustradora y maestra: un verdadero todoterreno, vaya. Pero no quiero extenderme más en presentaciones, pues es mejor que conozcáis las hazañas de esta gran autora por sus propias palabras.

¡Un fuerte aplauso para recibirla!

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¿En qué momento empezaste a escribir? ¿Es una vocación desde siempre?

Una de mis mayores pasiones son las historias: escucharlas, leerlas e inventarlas.

Mi cabeza siempre ha dado rienda suelta a la imaginación, espoleada por mis padres y abuelos y secundada por quienes compartieron infancia conmigo. Fue entonces cuando comencé a intentar poner mis ideas por escrito (de vez en cuando y sin tomarlo muy en serio). Aunque jamás pensé que se me diera bien. Siempre di por sentado que lo mío era el dibujo, e imagino que por eso no le dediqué tanto tiempo a la escritura. En realidad, “escribía” mis historias a través del diseño de personajes y la reproducción de escenas puntuales de aquellas tramas que bullían en mi cabeza.

Pero, como diría Lyn Cassady, aunque el joven Gandhi quiera ser piloto de carreras, eso no va a ocurrir, por lo que la cosa acabó adoptando un cariz algo más serio cuando conocí a Gonzalo Zalaya en la universidad y se convirtió en mi hermano. Luego con Víctor Blanco completamos el trío calavera y, gracias a ellos, los personajes que habían estado viviendo en mi cabeza sin pagar alquiler se revelaron y exigieron darse a conocer de forma más explícita…

Además de escritora, también ilustras cuentos y estás detrás de varias de las portadas de Ronin Literario. ¿Crees que ilustrar y escribir son procesos distintos o diferentes aspectos de un todo?

Si me permites un pequeño matiz, tras varias de las portadas de Ronin Literario estamos Víctor y yo. Servidora tira la línea y el boss se dedica a pintarla (a cada cual, su mérito).

Imagino que, para cada uno, la respuesta correcta será la suya propia. Para mí, es un todo. Como explicaba anteriormente, el dibujo ha corrido siempre por mis venas y me valía de él para narrar. Sin embargo, la creación de historias exigía mucha más implicación. Y como de lo que se come se cría, cuando uno devora libros acaba por fuerza desarrollando un fuerte interés por la escritura.

Supongo que soy una escritora tardía… pero irrefrenable. Así que, sintiéndolo mucho, ya no hay marcha atrás.

doshermanos

Tus primeros pinitos en el mundo de la escritura los diste en La Pulga con Gafas, con un cuento infantil, Dos Hermanos, que también ilustraste. Como maestra de primaria, ¿qué nos puedes decir sobre la escritura de obras infantiles?

Que no sirve de nada tratar de escribir para niños si no eres uno de ellos.

Los niños tienen su propio idioma y forma de ver el mundo. Nuestra sociedad está plagada de adultos grises que han asfixiado a su niño interior hasta casi acabar con él.

Últimamente, ha salido a la palestra mucho oportunista vomitando auténtica basura dirigida a niños, tildándola de “literatura infantil”. Sin embargo, las modas no dejan de ser un capricho pasajero. Llegar a su corazón y dejar huella es algo de lo que solo son capaces aquellas personas que, tengan la edad que tengan, siguen siendo niños (¡Ojo! Niños, que no niñatos).

Como siempre he dicho a mis alumnos: en la vida uno debe madurar, pero jamás crecer. Si escribes desde el corazón, si reflotas tus sueños infantiles del océano de tu memoria y los pones por escrito, ellos te escucharán.

¿Tienes pensado continuar con este tipo de obras o tu salto a la novela para adultos este 2016 cierra esa etapa como escritora?

En absoluto. Mi intención es llegar a todo tipo de público.

Tengo una novela juvenil en marcha, una colección de libros infantiles a punto de ser publicada también con La Pulga y una novela adulta esperando en la parrilla de salida. Por no hablar de la precuela de Lobo contra Perro (que me muero por escribir y tengo medio proyectada).

Ya sé que, como suele decirse, el que mucho abarca, poco aprieta, pero yo tengo mi propio lema: sueña siempre a lo grande y apunta a lo más alto que puedas… Ya habrá tiempo para rebajar expectativas.

Háblanos de ese cambio: del cuento infantil a la novela adulta. Y nada menos que con un chambara. ¿Cómo ha sido la transición? ¿Fue difícil o procuras mantener esa faceta de narradora de cuentos cuando escribes para un público adulto?

En mi mente nunca hubo cambios. Las historias que se han ido acumulando en mi cabeza durante años, siempre han sido de lo más variopinto. He disfrutado lo mismo con el cine de Kurosawa que con los animes más desenfadados e intrascendentes, y eso ha nutrido un amplio espectro de registros in my mind. A veces olvidamos que también hay que aprender a no aprender. Es decir, a disfrutar de la tontería y reír por reír.

Ciertamente, cualquiera que haya leído Lobo contra Perro me habrá visto el plumero rápidamente… Pero es que el cuento, como género, ofrece una gran versatilidad narrativa que imprime cierto aire chamánico a la historia, resultándome terriblemente atractivo. Cuando escribo tiendo a imaginarme el contexto de su lectura o narración, y admito que en mi mente suele haber una hoguera crepitando en la oscuridad y un anciano venerable entreteniendo a los jóvenes guerreros y a los niños… ¡Qué se le va a hacer! O nací muy pronto, o demasiado tarde.

Creo que la gracia de una buena historia reside en su validez para la vida, al margen de la edad del lector. Como decía Saint-Exupéry, los adultos se obsesionan con los números. Los auténticos cuentacuentos como Ende, Dahl, Spinnet o Gaiman (entre otros) me enseñaron que las buenas historias no tienen por qué tener un target bien definido. Y para muestras, un botón: a ver quién es el listo que sabe decirme la edad recomendada para la lectura de El Principito

En el fondo, ya sea para niños o para adultos, creo que esa aura de cuento es inevitable.

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Lobo contra Perro nos sumerge de lleno en la realidad del Nihon de los samuráis, el cual retratas sin el idealismo del que la óptica occidental impregna a esta figura. ¿Necesitaste un arduo proceso de documentación para desarrollar tu historia en ese escenario? ¿O para ti empuñar la katana fue moverse por terreno conocido?

La documentación en cualquier trabajo creativo es imprescindible, aunque también es importante no obsesionarse con ella. Como he mamado Nihon desde tiempo inmemorial, hay muchas cosas que ya tenía por la mano. No obstante, siempre es bueno contrastar la información para no dar demasiados patinazos (asumiendo que alguno se te escapará fijo).

Nos han asegurado que Lobo contra Perro es una novela cruda, pero también un viaje al interior de la naturaleza humana. ¿Cuál fue tu deseo como autora al escribir esta obra? ¿Buscabas una reacción particular del lector?

Lo que más me gusta de los cuentos es que te permiten presentar una historia cuyo final siempre guarda un mensaje personal e intransferible al lector.

Al bucear en los claroscuros del alma humana, es inevitable coquetear con la gran pregunta. Esa cuestión que, en esencia, se adivina en todas las tramas literarias desde que el mundo es mundo: la búsqueda de la propia identidad o la reafirmación de la misma. El hombre es hombre en cualquier rincón del planeta, bajo cualquier bandera o practicando cualquier dogma; por lo que es relativamente simple imaginar un conflicto como el de Renka, ya sea en el Nihon feudal o en el corazón de un cartel colombiano.

Todos tenemos luz y oscuridad en nuestro interior, pero depende únicamente de nosotros mismos decidir a qué bando servimos. La redención es un tema que en nuestra sociedad considero muy necesario. Olvidamos a menudo que cada día que pasa es una oportunidad para empezar de cero, para ser mejor, para tener el valor de ser tú mismo y dejar a un lado el pasado o los convencionalismos.

Vivimos asfixiados por el ego y la vanidad. Resulta insoportable encender la televisión o dar una vuelta por la calle. Creo que va siendo hora de hacer un poco de “Tío de la Vara” con más de dos y más de tres… Por mi parte, contribuyo de la única manera que sé, que es como me enseñaron a mí: con fantasía, historias, cuentos, parábolas y simbolismo. Al fin y al cabo, como maestra me inclino más al condicionamiento positivo, antes que al napalm en cantidades (aunque reconozco que a veces no es por falta de ganas…).

Sabemos que un chambara es una obra de ficción samurái con elementos fantásticos. Éstos también están presentes en tu novela. ¿Manejarse con estos elementos ha supuesto un reto? ¿Qué puedes decirnos, sin spoilers, sobre estas fuerzas que obran en tu novela?

Que, en esencia, no dejan de simbolizar nuestros propios demonios interiores (y si atendemos al objeto al que la criatura está ligada en Lobo contra Perro, dicho simbolismo no resulta muy sutil, que digamos).

Me fascina lo sobrenatural. Entre otras cosas, porque lo considero más natural que mucha gente (pero yo no te he dicho nada o me tildarán de chiflada). Somos cuerpo y somos alma. Por alguna razón, nos obligamos a creer que solo existe el cuerpo y, sin embargo, son los terrores del alma los que despiertan en nosotros mayor temor. Tal vez debiéramos comenzar a plantearnos por qué.

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Pregunta de opinión: ¿qué futuro le auguras al chambara? ¿Crees que se abrirá paso a golpe de katana en España o piensas que es un género con un público muy minoritario?

¿En España? ¿En serio? Desgraciadamente vivimos en un páramo cultural. En las grandes editoriales únicamente tiene cabida lo que arrase fuera. No hemos cambiado nada desde la España de Berlanga en Bienvenido Mister Marshall. Hasta que no se ponga de moda al otro lado del charco, nos tocará esperar. Y mira que tenemos talento, joder… ¡A espuertas! Y no lo digo por mí, que conste. Lo digo por todos esos autores, diseñadores, dramaturgos, coreógrafos, dibujantes, cineastas y demás colegas artistas que no se comen un colín por no ser nadie, y luego Planeta te publica novelas escritas por youtubers bajo un sello disimulado (por aquello de la vergüenza).

Aunque siempre nos queda otra opción, y es que Belén Esteban “escriba” una novela de trama japonesa (algo sobre una geisha que se queda preñada de un samurái y luego lo chantajea durante años para vivir en la corte a todo trapo o algo igual de original). En ese caso, tendremos Japón hasta en la sopa.

Última pregunta: ¿seguirás con la novela adulta o esto ha sido una aventura de una noche?

En absoluto. Voy fuerte. Muy fuerte. Que luego guste, sea bueno, esté a la altura o tenga quien lo lea ya será otro cantar. Pero voy a ir a por ello a muerte.

Muchas gracias por tu atención. Antes de despedirte, sin embargo, nos gustaría que dieras a los lectores de La Nave cinco motivos por los cuales no deberían dejar escapar Lobo contra Perro.

1) Se lee rápido (así, si no te gusta, no habrás perdido muchas horas de tu vida).

2) A falta de un final, tiene dos. Ale, pa’ que la fiesta no pare.

3) He conocido fans tanto de uno de los protagonistas como del otro. Teniendo en cuenta que son antagonistas y enemigos mortales, resultaría divertido leer la historia y comprobar en qué bando estás tú.

4) Mucha acción, aunque esta nunca es gratuita ni se come el argumento. Abras por donde abras el libro, algo está pasando. Cuando tenía quince años leí El retorno de los dragones, de la Dragonlance; y si algo tenía de bueno era precisamente eso.

5) Y por último, aunque no por ello menos importante… este libro me ha arrancado de la silla y me ha hecho dar saltos por mi casa riendo de la emoción cada vez que terminaba una escena o tenía una ocurrencia descabellada. Francamente, cuando el propio autor disfruta tanto escribiendo algo, es que vale la pena.

Y llegados al final, permíteme agradeceros vuestras fantásticas preguntas y vuestro tiempo. Siempre es un honor compartir opiniones y reflexiones con gente como vosotros. Y gracias a los lectores por su tiempo. Espero no haberlos aburrido con mis historias de abuelo cebolleta y haber logrado despertar la curiosidad de más de un@.

 

Vaya mujer de armas tomar es Raquel, ¿verdad?

Ha sido un placer que nos honre con su visita, y desde La Nave le estamos muy agradecidas por habernos dedicado su tiempo.

Ah, antes de despedirme, permitid que os recuerde que, si os ha gustado la entrevista y os pica la curiosidad, podéis haceros con su novela en la web de Ronin Literario y añadirla a vuestras lecturas del mes de octubre.

Alister Mairon
Alister Mairon (Reseñas/Fichas de autoras): Grado en Historia, artífice de palabras autodidacta y un severo caso de incontinencia verbal. Escribo dos veces por semana en un blog, molesto en Twitter todos los días. Ah, y también soy navegante a tiempo parcial.

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2 comentarios en “Entrevista a Raquel Mayorga, maestra de la katana

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